

Alejandra Vásquez
Soy Alejandra Vásquez, esposa y madre de 2 hijas, profesional en el área de Servicios de Salud, con trayectoria en el diseño y ejecución de programas orientados al bienestar físico, emocional y social de poblaciones vulnerables. Mi experiencia se ha consolidado en la gestión de proyectos enfocados en la atención integral, prevención de problemáticas sociales y promoción de la salud comunitaria.
De manera paralela, he desarrollado un profundo trabajo en el ámbito ministerial con mujeres, liderando procesos de formación espiritual, acompañamiento en sanidad interior desde una perspectiva de fe y resiliencia. Mi enfoque integra herramientas de salud y cuidado con la dimensión espiritual, generando espacios transformadores que permiten a mujeres en situación de vulnerabilidad recuperar esperanza, dignidad y propósito de vida.
Como cofundadora de la Fundación Alma Mujer, articulo una doble vocación profesional en salud y ministerial para impulsar proyectos que buscan la restauración integral de mujeres y adolescentes, fomentando entornos de libertad, prevención de la violencia y fortalecimiento personal y comunitario.
Fleance Velázquez
Soy Fleance Velázquez, esposa y madre de tres hijos, uno de ellos con una condición especial que me ha enseñado el verdadero significado del amor, la paciencia y la fe. Me considero una mujer trabajadora, dedicada y amorosa, con el don de la escucha y la disposición genuina de dar una mano o un abrazo a quien lo necesite.
Soy abogada y actualmente me desempeño como Directora Jurídica y Administrativa de una cooperativa de servicios, donde llevo más de diez años sirviendo con compromiso y vocación a las personas que confían en nosotros.
Como cofundadora de la Fundación Alma Mujer, mi propósito dentro de este hermoso proyecto es llevar una palabra de aliento, esperanza y fortaleza a las mujeres que enfrentan situaciones difíciles, animarlas a creer nuevamente en sí mismas y recordarles que no están solas en su camino moral y espiritual. Cada historia que escucho y cada mujer que se levanta reafirma mi convicción de que el amor, la empatía y la fe pueden transformar vidas.


Liliana Ramírez
Soy Liliana Ramírez, madre soltera, mujer emprendedora, luchadora y capaz. A lo largo de mi vida he aprendido a convertir cada desafío en una oportunidad para crecer y fortalecerme. En medio de los momentos difíciles, mi fe en Dios ha sido mi guía, dándome la fuerza y la esperanza necesarias para seguir adelante.
Como madre, he sido sostén económico, educadora, administradora del hogar y ejemplo de resiliencia para mi hijo. Cada una de estas experiencias ha formado en mí un corazón sensible, enseñándome el valor de escuchar, acompañar y brindar apoyo genuino, especialmente entre mujeres que atraviesan procesos difíciles.
Mi propia historia me permitió entender que nadie debería caminar sola en medio de sus luchas. De esa convicción nació un propósito más grande: ser un canal de esperanza para otras mujeres, ofreciéndoles un espacio seguro donde puedan ser escuchadas, restauradas y fortalecidas. Es así como doy vida a este sueño siendo cofundadora de la Fundación Alma Mujer, un proyecto que nace desde el amor, la empatía y el deseo profundo de transformar vidas.
Hoy mi propósito está en completa sintonía con lo que representa Alma Mujer: proteger y transformar la vida de mujeres, brindando apoyo integral y trabajando por la construcción de una sociedad libre de violencia, donde cada mujer pueda vivir con dignidad, igualdad y esperanza. Creo firmemente que todas merecemos una nueva oportunidad, un abrazo a tiempo y un lugar donde volver a empezar.
Claribel Cubillos
Soy Claribel Cubillos Mancipe, abogada especialista en derecho procesal, litigante, empresaria y madre de dos hijos. Mi historia es el testimonio vivo de que los sueños sí se cumplen cuando se camina con propósito, esfuerzo y sacrificio. Crecí creyendo que no necesitamos tener todas las condiciones perfectas para avanzar, y convertirnos en alguien digno capaz de transformar su vida; trabajé y estudié al mismo tiempo para alcanzar mi meta profesional, y antes de graduarme ya había decidido convertirme en empresaria.
Con perseverancia y fe, hoy lidero una cooperativa jurídica que durante 20 años, ha brindado acceso a la defensa técnica especializada a cerca de 18.000 afiliados, ofreciendo un servicio de calidad a bajo costo, bajo un modelo solidario. Este proyecto transformó mi vida y me enseñó que servir es el camino para trascender.
He aprendido que los desafíos, las pruebas y los fracasos son parte del proceso para crecer, sanar y convertirnos en inspiración para otros. Por eso soy cofundadora de Alma Mujer: una fundación que busca acompañar a mujeres víctimas de cualquier tipo de violencia en su proceso de sanidad, restauración, superación y perdón.
Hoy, mi misión es tender la mano con amor, ayudando a que cada mujer reconozca su valor, sane sus heridas y descubra el propósito que la mueve a reconstruirse con esperanza. Creo profundamente que cuando una mujer sana, florece… y cuando florece, transforma todo a su alrededor.


